Una Cementera en Los Haitises, muestra de que la realidad supera la ficción

3 06 2009

Por: Una Fantastica Dominicana NATURALISTA y Responsable.

Ahí?, aquí vamos de nuevo con la saga interminable de nuestro amado terruño y sus
mil incongruencias, que hacen que constantemente tengamos que estar pidiendo
justicia o atención hacia asuntos que por sí mismos, debieran de ser prioritarios en las agendas.

En estos lluviosos días de mayo, nuestra atención y esfuerzos están centrados en la
barrabasada que se está cometiendo en el Parque Nacional de Los Haitises y que se
pretende continuar, gracias a la inconsciente concesión que hiciera nuestro errático
Estado de unas 25,000 hectáreas de terreno colindante con el área hídrica de mayor
importancia de nuestra isla.

Lo que conocemos como Los Haitises es una plataforma que emergió y luego fue
modelada por el agua, así que es una unidad hidrogeológica que no es posible separar,
formada por organismos marinos y sus conchas y sólo 4 lugares del mundo reúnen estas
mismas condiciones: el Karso en los Balcanes, las costas de Vietnam y los Órganos en
Cuba.

El Parque Nacional de Los Haitises, a punto de sufrir el impacto de la explotación
minera y de la destrucción de sus ecosistemas, donde se conglomeran cantidad de
especies endémicas de flora y fauna, es un área plena de ríos y manantiales
subterráneos donde se almacena y genera la mayoría del agua que consumimos y que
consumiremos en el futuro.

Como todos los que nos desvelamos ante este tipo de aberraciones, me acerqué
durante el fin de semana al Campamento levantado por las Organizaciones Juveniles a
un kilómetro de la zona de impacto.

Allí, tuve la oportunidad de constatar el daño que se avecina y de paso, de sentirme rejuvenecida y esperanzada ante el romántico idealismo y el solemne compromiso con que los jóvenes de La Revuelta, Revolución 65,

Juventud Caribe, Felabel, Feflas y el Movimiento Juvenil Campesino, sostienen con fiereza su postura de servir como vigías de este lugar. Ellos, sin banderas partidistas ni tendencias políticas definidas, han permanecido al pie del cañón a pesar de la lluvia, del lodo y de la violencia verbal de los camioneros empleados por el Consorcio Minero Dominicano, a quienes han tenido que enfrentar sentados en el medio de la única vía

de acceso al área de desastre, acompañados por los campesinos solidarios y sólo a
punta de guitarra.

Estos jóvenes, educados y en capacidad de visualizar la catástrofe que generaría este
proyecto, se han acercado en repetidas ocasiones a la comunidad de Gonzalo y de
Sabana Grande de Boyá, para crear conciencia entre los moradores de la zona, a
quienes con pagos de $200, $300 y $500 se les está pretendiendo comprar, siendo
irónicamente estos mismos infelices y sus familias, quienes en el futuro cercano se
verían afectados por la contaminación que generaría la nefasta cementera.

A pesar de los informes ambientales que rechazan este proyecto, los muchos intereses
en juego no impiden que el mismo siga avanzando con su fuerza demoledora? y es que
el cuento no suena diferente a muchos similares que hemos escuchado y vivenciado en
nuestro pasado cercano y en nuestro presente de paisito con una economía basada en
la corrupción descontrolada y las leyes de spandex.

Tal vez por esto nuestro Secretario de Estado de Medio Ambiente, quien hasta ahora había realizado una gestión digna de halagos, faltó a la vista del 22 de Mayo en el Senado, sesión misma en la que Manuel

Jiménez se expresó diciendo algo como: ?por más excusas, teorías y promesas de
todos los interesados, todos sabemos que Parque Nacional, no liga con Cementera?.
Según se dice, el Estado tiene una deuda millonaria por parte de los materiales de una
construcción importante? más específicamente sobre el ACERO utilizado en el METRO
DE SANTO DOMINGO y aparentemente se ha decidido pagar la misma, NO con el dinero
que se presupuestó para estos fines (porque como es de imaginarse, entendemos que
el acero y derivados figuraban dentro del presupuesto global del proyecto y claro está,
debieron de tener sus fondos asignados), sino que el pago se está haciendo con nuestra
AGUA, nuestro OXIGENO y la SALUD de los seres humanos y silvestres que habitan y
habitarán la zona en el futuro.

Con gran tristeza, todos los dolientes del verde que visitamos el Campamento, nos
percatamos de que en los trabajos realizados en esta semana, (la mayoría de ellos
durante la noche, para evitar las cámaras y los cuestionamientos de los curiosos), ya
han fallecido cinco mogotes, se han rellenado dos humedales, han sido tapadas cinco
lagunas (que alimentan el acueducto que suple de agua a Gonzalo y a otras pequeñas
comunidades de la zona de Monteplata), y ha aflorado un manantial, gracias a las
agresivas retroexcavadoras que rompieron el nivel freático en la zona donde se están
realizando estos trabajos ?iniciales?. Porque cabe decir que este daño que
mencionamos sólo se circunscribe a la etapa ?inicial? de este funesto proyecto, ya que
todos y cada uno de los procesos de la fabricación del cemento representan un
impacto de resultados incalculables para la zona donde se encuentren.

Hablamos de la dinamita utilizada en la extracción de las materias primas (de
particular calidad en dicha zona de riquezas minerales poco comunes), el
procesamiento de las mismas, la clikerización (coción de la caliza), que exige la
utilización de hornos a altísimas temperaturas, la molienda, los traslados y
movilización del producto, además del tránsito de empleados y personal general, el
polvillo residual, la construcción de caminos internos y vías de acceso que permitan el
trasiego de los camiones, las aplanadoras, los tractores y demás vehículos pesados y
contaminantes necesarios para hacer productiva esta millonaria industria.

Es bueno señalar que esta decisión indolente y poco sopesada, de entregar nuestros
más preciados recursos naturales en las manos del progreso verdugo, no es el único
crimen que se está cometiendo en este caso, ya que en el reordenamiento rural del
2006, un gran grupo de campesinos fue desalojado de las mencionadas tierras, como
medida de ?protección? de dichos terrenos colindantes con Los Haitises, ya que
supuestamente el conuquismo practicado por los campesinos las afectaban. Ahora por
coyunturas que todos conocemos, las mismas tierras que debían ser protegidas de los
campesinos, son bombardeadas con dinamita.

Uno más de los casos en los que los señores feudales de siempre, expropian a
campesinos y pescadores, disfrazados de desarrollo y de modernidad, como es el caso
de la desaparecida comunidad de Juanillo en Punta Cana.

Ya para concluir, debo completar la lista ridículamente larga de futuras consecuencias
de este disparate, mencionando el impacto arqueológico y espeleológico que ésta
pudiera acarrear, ya que como Los Haitises fué territorio de los cacicazgos de Higüey,
Maguá, Hyabo y Caicimú y lugar sagrado para pretaínos y grupos Taínos, muy cerca de
la cementera que quiere establecerse en Gonzalo, se encuentra la cueva de
Gumersindo, que contiene valiosos petroglifos y pictografías, mudos representantes de
la poca historia precolombina que aún conservamos.

Esto nos lleva a una nueva infracción, ya que sin sorpresa, sumamos a las muchas
imperdonables irregularidades que exhibe este caso, la falta de intervención del Museo
del Hombre Dominicano, que confirma que hasta hoy no han sido invitados a participar
en los estudios de factibilidad del proyecto de la Cementera; ellos que son, según la
Ley No. 564, la única entidad facultada para realizar estudios en los que aparecieran
restos Arqueológicos y para discutir el futuro del arte rupestre que se encuentra en
yacimientos como el de la Cueva de Gumersindo.

Amigos, lectores, empresarios, hombres, mujeres, adolescentes, DOMINICANOS
TODOS; Vivimos en una ISLA, y por ende, TODOS los recursos que tenemos son
limitados, esto los hace altamente VALIOSOS. Aboguemos, gritemos y luchemos con
todas nuestras fuerzas para dar la voz de alarma ante el agravio que se está dando en
esa zona donde cada noche muere un poco de nuestro verde y de las posibilidades de
vida, nuestras y de las generaciones futuras. bg_550_bottom.gif


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