Amplio rechazo a cementera

5 06 2009

Por Panky Corcino

Tomado de Impre.com

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Santo Domingo/CORRESPONSAL EDLP — Diversas organizaciones anunciaron una amplia agenda de protestas, que incluye una frente a la sede de ONU en Nueva York, para exigir al Gobierno la revocación de un contrato con una empresa de minería que empezó a instalar una cementera en la zona de Los Haitises, una formación cárstica que conforma la segunda reserva natural de agua con que cuenta el país.

La protesta frente a la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) está programada para las 10:00 de la mañana del vienes 5 de junio, cuando el mundo celebra el Día del Medio Ambiente.

Las organizaciones ecológicas, sociales y de jóvenes también programaron uno para ese día frente al Consulado Dominicano en España. Entre las entidades que rechazan el proyecto figuran la estatal Universidad Autónoma de Santo Domingo UASD, la Academia de Ciencias de la República, el Grupo Jaragua, el Consorcio Ambiental Dominicano (CAD), el Movimiento Campesino de las Comunidades Unidas (MCCU), el Foro Social Alternativo, la Pastoral Ambiental de la Iglesia Católica y la Federación Nacional de Transponer la Nueva Opción (FENATRANO).

También los grupos de jóvenes La Revuelta, La Multitud y Toy Jarto, que desde hace más de dos semanas mantienen un campamento de protesta en la comunidad de Gonzalo próximo al área donde se empezó a construir la cementera.

“Queremos dejar claro nuestra posición de rechazo a este proyecto por considerarlo inviable en su ubicación actual dado que la formación de Los Haitises, capta cerca de 1,000 millones de metros cúbicos de agua que son imprescindibles para abastecer las cinco provincias del Este y sus hoteles, además del propio Santo Domingo”, expusieron las organizaciones durante una rueda de prensa celebrada en la sede de la UASD.

La lucha contra la cementera se desató luego que la Secretaría de Estado (ministerio) de Medio Ambiente, que encabeza el ex vicepresidente, Jaime David Fernández Mirabal, autorizó la instalación de la misma.

Fernández Mirabal visitó el lugar donde será instala la planta e inauguró los trabajos como “un amplio proceso de reforestación” para “recuperar zonas boscosas”. Aunque el funcionario defiende la cementera, esta semana aseguró que la decisión de autorizar su construcción partió del Poder Ejecutivo.

El director del Consejo Estatal del Azúcar (CEA), Enrique Martínez, firmara un contrato de arrendamiento con Manuel de Jesús Estrella Cruz, presidente del Consorcio Minero Dominicano, para establecer la cementera en la zona de amortiguamiento del parque Nacional Los Haitises, ubicado al nordeste de esta capital.

De acuerdo al contrato la empresa pagará 3 dólares con 50 centavos por tarea cada año, lo cual equivaldría a 83 mil 373 dólares por año por 23 mil 821 tareas (unas 1,495 hectáreas).

El Consorcio Minero pretende desmontar los mogotes que componen la zona cárstica de Los Haitises para extraer el caliche, la arcilla, la caliza y sílice que utilizará en la fabricación de cemento para la construcción.La cementera desplazará del barracón que ocupan y de los terrenos que cultivan a inmigrantes haitianos que llegaron al país en el 1950 para trabajar en el corte de la caña.





Rechazo a la cementera se extiende al Cibao

5 06 2009

Por Máximo Laureano.
Tomado de Clavedigital.com

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SANTIAGO, República Dominicana.- La protesta en contra de la construcción de una planta de cemento en las cercanías del Parque Nacional Los Haitises, en la provincia Monte Plata, se convirtió este viernes en el tema central de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente en Santiago.

Estudiantes, profesionales, ecologistas y otros sectores que rechazan la operación de la cementera, cuya construcción se realiza en la comunidad de Gonzalo, se unieron al programa preparado por directivos y técnicos de la Sociedad Ecológica del Cibao Inc. (SOECI), quienes llevan acabo un plan de actividades con los fines de llamar la atención sobre la degradación de los recursos naturales en el país, en especial de las zonas protegidas.

“En Los Haitises No”, “Los Haitises son de todos”, Los Haitises también son míos”, “Defendamos Los Haitises”, y otros llamados se leían en los carteles portados por jóvenes de un movimiento que se unió a los actos del Día Mundial del Medio Ambiente, en Santiago, para pedir a las autoridades detener la construcción de la cementera, impulsada por el Consorcio Minero Dominicano.

Insisten que la planta se cemento atenta contra la reserva natural que alberga una significativa producción de agua.

La marcha convocada por SOECI reunió a las autoridades ambientales locales y sectores identificados con la defensa de los espacios verde del país.

El programa del Día Mundial del Medio Ambiente incluye paneles, conferencias, exposiciones fotográficas, siembra de árboles, presentaciones artísticas, un rally, talleres para niños y excursiones, entre otras actividades.

Los manifestantes salieron desde el parque Duarte, en la calle Del Sol esquina 30 de marzo, del Centro Histórico de Santiago, y se detuvo en los jardines del Gran Teatro del Cibao, donde representantes de distintas generaciones, participaron en la plantación de un árbol (ceiba), el cual quedará como testigo de la lucha por la conservación de esta especie.

La marcha de este viernes sumó muchos sectores y voces que entienden que es improcedente la instalación de la fábrica de cemento en las proximidades de Los Haitises.

Los ecologistas, sostienen que la operación de la factoría generaría la explotación de la zona calizas, un área privilegiada del ambiente natural.

Respecto al proyecto de la cementera, la junta directiva de SOECI planteó el pasado miércoles que las autoridades deben excluir de la concesión las áreas correspondientes a la formación cárstica de la zona, estén fuera o dentro del perímetro de protección del parque.

Este jueves también grupos ecológicos de la provincia Valverde y otros sectores de la Línea Noroeste se concentraron en Mao, para expresar su oposición al proyecto de la cementera.

Para este viernes en la tarde el movimiento que promueve el rechazo al proyecto industrial se reunirá en la explanada del edificio de oficinas estatales “Presidente Antonio Guzmán” (El huacalito), con la finalidad de hacer extensivo el llamado de alerta para que las autoridades rescindan el contrato de concesión de terrenos con el Consorcio Minero Dominicano.

El ecologista y ex presidente de SOECI, encabezó este viernes el movimiento que se pronunció durante la marcha en contra de la operación de la cementera.





La Iglesia Católica pide suspender la cementera en Los Haitises

5 06 2009

Por Linabel Aybar. Tomado de Clavedigital.com

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, la Conferencia del Episcopado Dominicano sugirió este viernes suspender los trabajos de construcción de la cementera en las inmediaciones del Parque Nacional Los Haitises y demandó que un organismos internacional calificado realice estudios de impacto que permita cotejar las informaciones en “un marco de imparcialidad”.

“Nos acogemos al principio precautorio de la Declaración de Río sobre el medio ambiente y desarrollo de 1992 y sugerimos suspender los trabajos de la instalación de la cementera, hasta obtener una consultoría ambiental de alguna entidad internacional reconocida”, indicó la Comisión Nacional para la Pastoral Ecológica y Medio Ambiente, del Episcopado.

Considera necesario que el eventual estudio que realice una institucional internacional “nos permita cotejar los datos ya existentes sobre un marco de imparcialidad”.

En su documento, la Comisión Nacional para la Pastoral de Ecología y Medio Ambiente, presidida por el obispo emérito de Barahona, Mamerto Rivas, recuerda que la instalación de plantas cementeras “generalmente impactan negativamente en el medio ambiente, no importando su ubicación”.

Recordaron además que, aunque las autoridades y los impulsores del proyecto insisten que la cementara estará fuera del Parque, “un sector amplio de la comunidad ambiental y una parte de los pobladores han expresado su aprensión con los impactos negativos que ello acarrearía, sobre todo a una gran cantidad de arroyos y caños, que nacen en la zona”.

Subrayaron además que algunos de los propietarios de la empresa, “presentaron otras dos posibilidades de ubicación para el proyecto, en tal sentido, consideramos prudente que se conozcan esas otras dos opciones para mayor edificación del tema”.

Asimismo, la Conferencia del Episcopado Dominicano hace un llamado a las entidades públicas que trabajan para la preservación el medio ambiente fervor a mantener intactos los recursos naturales.

Descargar: Mensaje de la Comisión de Medio Ambiente del Episcopado.





Piden suspender trabajos de cementera en los Haitises

5 06 2009

Por Fior Gil de Hoy

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     La Comisión Nacional para la Pastoral de Ecología y Medio Ambiente de la Conferencia del Episcopado Dominicano sugirió hoy suspender los trabajos para la instalación de la cementera en la zona de amortiguamiento del Parque de los Haitises, hasta obtener una consulta ambiental de alguna entidad internacional reconocida que permita organizar los datos ya existentes, de manera imparcial.

     En un documento dado a conocer en la misa celebrada tras conmemorarse hoy el Día del Medio Ambiente, la Iglesia Católica plantea que en la zona pastoral de Puerto Plata de la Arquidiócesis de Santo Domingo se han generado controversias en torno a la instalación de una cementera en los Haitises.

     “Estas empresas generalmente impactan negativamente el medio ambiente, no importando su ubicación, mientras los organismos oficiales declaran que la cementera está fuera del área del Parque Nacional Los Haitises”, dice el documento.

     Sin embargo, un amplio sector de la comunidad ambiental, así como una parte de los pobladores, han expresado su aprensión por los impactos negativos que ella acarrearía, sobre todo a una gran cantidad de arroyos y caños que nacen en la zona y alimentan a los ríos de donde se suministra agua a la población.

     “Esa situación que están viviendo los párrocos allí, con un oído en el pueblo, y el otro en la naturaleza, no es nada agradable”, dice. La Comisión Pastoral de Ecología y Medio Ambiente se ofrece a colaborar desinteresadamente en las conversaciones entre las partes.

     El mensaje está firmado por monseñor Mamerto Rivas, obispo emérito de Barahona y presidente de la comisión, y Jovanny Frawinker, presidente ejecutivo. Fue leído en la misa oficiado por monseñor José Dolores Grullón Estrella, obispo de San Juan de la Maguana.





Grupo protesta ante Medio Ambiente por instalación de cementera próximo a Los Haitises; marcharán el lunes ha cia el Palacio

5 06 2009

Por Listín Diario

renderimage.aspx?s=14&&cz=0&m=0&i=4DC3A758-F772-461E-A636-E146E98BC241&f=128 Los manifestantes portaban pancartas con el lema “no a la cementera”, y frases en defensa del medioambiente.
renderimage.aspx?s=14&&cz=0&m=0&i=816BDB30-6A98-44E0-8290-20238DB9096C&f=128 Una hilera de agentes policías impidió que los manifestantes se colocarán justo en frente de la secretaría como era su propósito.

Santo Domingo.- Representantes de la Red de Coordinación Urbano-Popular por la Defensa del Territorio y del Foro Social Alternativo (FSA) se manifestaron hoy frente al edificio de la Secretaría de MedioAmbiente exigiendo la renuncia del titular de la cartera, Jaime David Fernández Mirabal de no acoger sus reclamos en contra de la instalaron de una centenera en la comunidad Gonzalo, en Los Haitises.

Los manifestantes entregaron un documento con sus reclamos a Manuel Matos, asistente del funcionario, pero indicaron que su interés era conversar con él.

La coordinadora de la Red, Patricia Gómez, entiende que Fernández Mirabal antepuso sus intereses partidistas, económicos y personales por encima del nacional e ignoró los llamados de respeto a la zona hecho por ecologistas, al tiempo de anunciar que el próximo miercoles marcharán hacia el Palacio Nacional a las 10:00 de la mañana con el objetivo de sensibilizar al Gobierno sobre la problemática.

La manifestación saldrá desde la calle Pedro Livio Cedeño con Duarte hacia el Palacio, y de allí se marcharán hacia el Altar de la Patria.

Víctor Jerónimo, del Foro Social Alternativo (FSA), dijo que, de no atender sus reclamos, radicalizarán su lucha y coordinarán huelgas regionales y una general hasta lograr su propósito.

Los manifestantes portaban pancartas con el lema “no a la cementera”, y frases en defensa del medioambiente.

Una hilera de agentes policías impidió que los manifestantes se colocarán justo en frente de la secretaría como era su propósito.





Preservemos Los Haitises

5 06 2009

Por Elsa Peña Nadal.

Tomado de Clave Digital

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SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Santo Domingo, también conocida como La Hispaniola, es un tipo de isla continental con características similares a las islas de Madagascar y Papúa Nueva Guinea, y resume en poco espacio condiciones de relieve, hidrología, flora, fauna, temperaturas y pluviometría existentes sólo en los continentes, lo que la coloca en una situación de fragilidad extrema, puesto que cualquier alteración de alguno de sus ecosistemas influye en la estabilidad de los demás.

La amenaza de construcción de una fábrica de cemento en las inmediaciones del carso de Los Haitises, un ecosistema calcáreo considerado único en el Caribe, con una extensión de 1,823 kilómetros cuadrados, y que es el segundo sistema productor de agua de dicha isla, ha desatado una ola de rechazo entre la población dominicana –principalmente la población más joven- que no sale de su asombro, al ver cuán fácilmente se le entregan a un grupo de inversionistas 105 mil tareas de terreno para la construcción de una cementera, espacio que incluye parte de las tierras que se utilizarían para asentar varios cientos de familias campesinas para liberar las zonas vírgenes selváticas del carso en cuestión.

El movimiento ecologista de la República Dominicana y la Asamblea Nacional Ambiental –ANA – han respondido rápidamente a la intención, organizando protestas y movilizando sectores de la sociedad que hasta estos momentos habían permanecido algo indiferentes a la situación de los recursos naturales de la isla, terriblemente diezmados en su parte oeste, ocupada por la República de Haití, y perdidos en un 80% en la parte que ocupa la República Dominicana.

Parte del carso de Los Haitises está ocupado por un Parque Nacional del mismo nombre que existe sin su correspondiente área de amortiguamiento según establece la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza para esta categoría de área protegida. Anteriormente el Parque Nacional ocupaba un área de 1,600 kilómetros cuadrados, pero los manejos poco claros de políticos, congresistas y negociantes de bienes raíces despojaron sin explicación alguna y mediante una ley que todavía está en discusión, cerca de mil kilómetros cuadrados que correspondía a esa necesaria área de amortiguamiento.

Los ecologistas alegan, entre otros argumentos, que la producción de más de mil millones de metros cúbicos de agua de este carso es fundamental y estratégica para la sostenibilidad de seis provincias, incluyendo la propia capital dominicana. Indican que de este carso emanan 147 ríos y arroyos que alimentan varios acueductos en uso, y la construcción de una fábrica de cemento sobre esta formación resultaría desastrosa para la conservación de esta colosal formación.

Un grupo de técnicos de la Subsecretaría de Áreas Protegidas, de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, había elaborado un informe advirtiendo que la instalación de una fábrica de cemento en Los Haitises resultaba inadmisible, puesto que pondría en riesgo tanto al acuífero como a las zonas boscosas, las que albergan numerosas especies en peligro de extinción, como lo es el “gavilán de Los Haitises” o Gavilán de Ridgeway (Buteo Ridgewayi); el solenodonte (Solenodon paradoxus), el manatí (Trichechus manatus) y otras especies, lo que ha llevado al Parque a ser clasificado como “Área Importante para la Conservación de las Aves” (IBA, por sus siglas en Inglés), clasificación hecha por la organizaciones “BirdLife International”, Grupo Jaragua y sociedad Ornitológica de la Hispaniola. El informe de los técnicos de la propia Secretaría de Medio Ambiente fue ignorado.

Del gavilán de Los Haitises solo quedan 250 individuos, habitando solamente en los bosques de Los Haitises, población considerada como “En Peligro Crítico” habiendo sido incluida en el Libro rojo de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), y el área ha sido declarada como Sitio Alianza Cero Extinción (AZE), pero con la presencia de una fábrica de cemento en sus límites muy pocas esperanzas pueden haber para especies como este gavilán.

Sin embargo, el problema más acuciante es la presencia de varios cientos de familias que desde hace poco más de 50 años han estado habitando en el Parque Nacional y recurriendo a la práctica de “tumba y quema” para agricultura.

Un decreto del actual presidente de la República Dominicana, doctor Leonel Fernández, el Decreto 17-06, ordena el reasentamiento de esas familias en la zona periférica al Parque Nacional para conservarlo y garantizar el buen desenvolvimiento del sistema hidrológico. Sin embargo, la decisión de permitir la instalación de una fábrica de cemento y la utilización de 105 mil tareas de terreno con esos propósitos, desestima automáticamente al decreto 17-06, lo que deja a cerca de 15 mil campesinos abandonados a su suerte, expuestos a un desalojo y sin tierras en donde asentarse.

La fundación encabezada por los empresarios Frank Rainieri, Bernardo Vega, Freddy Beras Goico, Ramón Prieto y otros, creada con el propósito de proteger a Los Haitises y dar cumplimiento a la aplicación del decreto 17-06, hasta ahora ha guardado silencio en torno a esta problemática.

Según la consultora ambiental Michela Izzo (2006), en un estudio ordenado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, dice que “El Parque Nacional de Los Haitises se enmarca muy bien en este tipo de discusión, siendo el área protegida con los mayores conflictos sobre el uso del suelo. Su historia está caracterizada por episodios continuos de desalojos de personas del área del Parque, las cuales se han convertido en “refugiados medio ambientales” (Geisler 2001; Geisler, 2003)”.

La propia Secretaría de Estado de Medio Ambiente ha publicado que Los Haitises “es una de las regiones de mayor importancia endémica” para el Caribe insular. En otra sección del Atlas de los Recursos Naturales de la República Dominicana, elaborado por la propia Secretaría, se establece que “Esta zona tiene una especial particularidad, debido a su estructura y formación kárstica. Conforme a sus características geológicas y geomorfológicas, su mayor aporte al sistema hídrico es a través de abundantes corrien-tes de aguas subterráneas. Sin embargo, en la periferia de la zona kárstica de Los Haiti-ses tienen su origen más de 147 arroyos y caños permanentes, de los cuales 90 fluyen hacia la cuenca del río Ozama. Los ríos Ara, Comate, Comatillo, Sabita, Boyá, Yani, Piedra, Yabacao, Cevicos, Payabo y el río Brujuelas reciben aportes de agua de 38 arroyos y manantiales de Los Haitises. Existen, además, unas 28 lagunas con agua permanente”.

Esos datos son un resumen de los trabajos realizados por el Instituto Dominicano de Recursos Hidráulicos –Indrhi-, cuyos técnicos, junto a otros técnicos, y con recursos de la Unión Europea, llevaron a cabo uno de los trabajos de investigación más completos en materia de Hidrología en la República Dominicana: el Proyecto Sysmin, el cual definió a Los Haitises de esta manera:

 
Fuente Externa

“La Unidad o Zona Hidrogeológica nº 3: Los Haitises, se sitúa en el sector centro oriental del país y corresponde con las estribaciones más septentrionales y de naturaleza carbonatada de la Sierra del Seibo, en los que se ha desarrollado un proceso de karsti-ficación avanzado. Constituye una zona de tránsito entre las Unidades o Zonas Hidro-geológicas nº 6: Valle de Cibao y la nº 2: Cordillera Oriental, aunque con unas caracte-rísticas morfológicas especialmente particulares, como es su relieve en forma de cerros o mogotes de unos 30 a 40 metros de altura, con altitudes medias próximas a los 200 m.s.n.m.

“Los límites hidrogeológicos de esta unidad o zona hidrogeológica y, dentro de ella, los de sus subzonas de funcionamiento y niveles acuíferos, se han definido de acuerdo con los siguientes criterios básicos:

Definir límites de la unidad y de sus subzonas en función de criterios eminentementeprácticos de funcionamiento hidrogeológico (recarga, descarga y balance hídrico) y de posible explotación de sus recursos.

Hacer coincidir, siempre que ha sido posible, los citados límites con contactos o barre-ras hidrogeológicas, dando prioridad a las negativas (límites estancos o cerrados) sobre las positivas (límites abiertos) y, entre estas últimas, aquellas que establezcan una equipotencial constante.

Los límites de las barreras negativas se han extendido, siempre que ha sido razona-blemente posible, hasta las divisorias hidrográficas.

  • Establecer los límites en las divisorias hidrográficas cuando las estructuras hidrogeo-lógicas no permitían su cierre mediante barreras.
  • Las unidades o subzonas hidrogeológicas del tipo aluviales se han extendido a todo el afloramiento del depósito aluvial cuaternario.
  • Diferenciar materiales por criterios de permeabilidad (estimativa y relativa) y de posible potencialidad de explotación de sus recursos.

“Con estos criterios de partida, se ha establecido una nueva delimitación de la unidad, que alcanza una superficie total de 1,823 km2, de los cuales el 80.20% (unos 1462 km2) corresponden a materiales permeables y el resto (361 km2) a materiales de baja permeabilidad. Asimismo, se han diferenciado dentro de los citados límites de la unidad cinco subzonas de funcionamiento hidrogeológico y cuatro tipos distintos de forma-ciones permeables o niveles acuíferos y tres formaciones de baja permeabilidad, las cuales se han clasificado hidrogeológicamente de acuerdo con los criterios y especifi-caciones de la Leyenda UNESCO (año 1970), en los que se combinan diferentes pará-metros hidrogeológicos de referencia, basados en el tipo y grado de permeabilidad (composición litológica, permeabilidad por porosidad intersticial o por fisuración y karstificación, etc.) y en la potencialidad real de explotación (extensión superficial y de recarga, geometría y condicionantes estructurales, y recursos explotables, tanto de renovación anual, como de reservas estimadas)”. (Programa Sysmin, 2004).

De manera que, Los Haitises, para lo que interesa al presente y al futuro de la República Dominicana en función de su abastecimiento estratégico de agua, no son los 600 kilómetros cuadrados del Parque Nacional, como se ha querido presentar al justificar la presencia de una intención minero-cementera en la zona, sino los 1,823 kilómetros cuadrados en los que se encuentra el carso, la segunda industria de agua más importante de la República Dominicana y de esta isla continente que es La Hispaniola.

En términos culturales, Los Haitises, entre sus decenas de miles de cuevas y cavernas, posee una cantidad indeterminada de éstas que fueron utilizadas por nuestros aborígenes, dejando en ellas una huella rupestre de miles de años. Una muestra más que suficiente es la Cueva del Ferrocarril, poseedora en su interior de 1,243 pictografías taínas, el mayor número de pinturas aborígenes localizado en una sola cueva en todo el Caribe. (Abréu Collado, 2006).

Una muestra del interés arqueológico y rupestrológico que atesora Los Haitises, más cercana al área física donde quiere establecerse una cementera del Consorcio Minero Dominicano, es la propia Cueva de Gumersindo, con 12 petroglifos y una pictografía en su interior, además de ser una cueva ligeramente activa en términos hidrológicos. (Abreu Collado, Informe ante la Subsecretaría de Áreas Protegidas, Secretaría de Medio Ambiente, 2009).

Todas estas condiciones resumidas en una sola propuesta fueron las utilizadas para la elaboración del Plan de Uso y Gestión del Parque Nacional de Los Haitises: “En 1992 fueron aumentados los límites del Parque Nacional hasta 1,600 Km. cuadrados, protegiendo toda el área del karst al Este del río Payabo.

“Entre 1988 y 1994 se desarrolló en este Parque Nacional un Programa de Cooperación para el Desarrollo entre la dirección Nacional de Parques de la República Dominicana y la Agencia Española de Cooperación Internacional. En estos años se elaboró un Plan de Manejo del Parque Nacional y se ejecutaron tres de los Programas de su Plan de Actuación: el de Administración y Vigilancia; con construcción de casetas de vigilancia; el de Investigación, con la realización de un Proyecto sobre las cavidades del litoral; y el de Uso Público, con la preparación de dos itinerarios para visitantes, uno en el Litoral y otro entre el Litoral y Caño Hondo, a través del Bosque Húmedo”. (Cámara Artigas, Álvarez García, Molina Rodríguez, Díaz del Olmo, 1995).

A pesar de todo lo aquí expuesto, y no obstante el cúmulo de información técnica y científica que ha sido acumulado a lo largo de muchas investigaciones en Los Haitises, quizás sea una aseveración de la propia Secretaría de Estado de Medio Ambiente, en la publicación de su Atlas de los Recursos Naturales de la República Dominicana, la que deje definitivamente clara la imposibilidad de otro uso del carso Los Haitises que no sea la de su conservación y uso regulado de los suelos de su zona de amortiguamiento para la producción agrícola.

“El Bosque muy Húmedo Subtropical se concentra en las vertientes norte de las cordilleras Central, Septentrional y Oriental, donde ocurren las lluvias orográficas, producidas por la condensación de las masas nubosas cargadas de humedad arrastradas por los vientos alisios, y entran con una dirección nordeste e influyen en las definiciones climáticas que caracterizan las zonas de vida del territorio nacional”.

Es decir, un cambio en las condiciones naturales del carso Los Haitises puede provocar un cambio drástico en las demás zonas de vida del resto del territorio nacional.

Las actividades no sostenibles en el área de Los Haitises, como las del Consorcio Minero Dominicano:

  1. Impactarían la formación geológica de Los Haitises, que juega un importante papel en la regulación climática de la región y modificaría el paisaje singular, extraordinario de un ecosistema de incalculable valor.
  2. Sentaría un precedente funesto en el uso de una Zona de Amortiguamiento, como espacio de transición cuya función es amortiguar los impactos causados por las actividades humanas, para que no impacten en la zona núcleo.
  3. Disminuiría el espacio geográfico que proporciona conectividad entre paisajes, ecosistemas y hábitat naturales, que es lo que asegura el mantenimiento de la diversidad biológica y los procesos ecológicos y evolutivos, mediante la dispersión de especies, asegurando su conservación a largo plazo. Además de permitir el incremento en tamaño de las poblaciones; aumentar las probabilidades de supervivencia de las más pequeñas; beneficiar la recolonización de nuevos individuos locales, lo que reduce depresiones poblacionales debido a la consanguinidad.
  4. Pondría en alto riesgo la sostenibilidad de decenas de comunidades y cientos de miles de personas que dependen de los acuíferos que nacen o se nutren en la zona, además de poner en alto riesgo la salud de los habitantes de Gonzalo y otros poblados de la periferia debido a las emisiones contaminantes fruto del proceso de producción de cemento.
  5. Arriesgaría el legado histórico cultural único e irrepetible, representado en decenas de miles de cuevas y cavernas, muchas de los cuales fueron utilizadas por nuestros aborígenes, dejando plasmado en pictografías y pictogramas, toda una herencia cultural que ningún país podría darse el lujo de sacrificar.
  6. Serían un duro golpe para la solución de los conflictos campesinos que han producido el desplazamiento humano de la periferia del Parque Nacional de Los Haitises.
  7. Sentaría un precedente funesto, indefendible, perjudicial y poco optimista sobre el futuro de los recursos naturales de nuestro país y sobre el cumplimiento de las leyes y acuerdos que sustentan la institucionalidad de nuestro país.
  8. Frustraría la posibilidad de elaborar un Plan de Ordenamiento Territorial integral y participativo, que incluya el desarrollo sostenible de la región y de las comunidades periféricas.

Las demandas del movimiento ambiental de la República Dominicana.

1) “Que el Estado Dominicano revoque la Concesión otorgada al Consorcio Minero Dominicano para operar en la plataforma de Los Haitises.

2) Que una vez revocada la Licencia Ambiental que ampara la empresa beneficiaria, la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y otras instancias pertinentes definan y establezcan los límites y zona de amortiguamiento del Parque Nacionales de Los Haitises.

3) Se elabore el Plan Nacional de Ordenamiento Territorial, en cumplimiento de la Ley General de Medio Ambiente (64-00), con la finalidad de evitar que precedentes como este se pudieran repetir.

Con la firme disposición de llevar esta lucha por los caminos que las Leyes y la Constitución Dominicana permiten, confiamos en la sensatez y buen juicio de nuestras autoridades para comprender la magnitud de este problema y buscar soluciones a la altura de las circunstancias.”

Como habrán podido apreciar nuestros lectores, no podemos dejar solos en esta justa demanda a nuestros ambientalistas ni a los jóvenes que la han hecho suya. Hagamos causa común con ellos: Quisqueya, nuestra Pachamama, reclama a gritos de nuestro auxilio.





Medio Ambiente tenía decenas de argumentos para negar el permiso

5 06 2009

por: ALEXANDER MEDINA HERASME

     Los inversionistas que han puesto su dinero en una planta de cemento en Los Haitises no han prestado atención al daño futuro que ese proyecto va a hacer a sus negocios principales, originarios de las riquezas para esa inversión. Y es que esa cementera en Los Haitises atenta contra la ecología del país, de la isla Hispaniola y de Las Antillas, afectando aún más la agonizante ecología de Haití, que internacionalmente se conoce su gran necesidad de ayuda para reponer su medio ambiente.
     Las ONG internacionales que luchan para preservar el ambiente del planeta pronto estarán de frente a esos inversionistas, colocándolos como parias ambientales con los cuales los inversionistas y bancos internacionales no querrán asociar su nombre, impidiéndoles desarrollar negocios de mayor relevancia económica. Este impacto es terrible en estos inversionistas jóvenes y pujantes, pero con reducido entendimiento del significado desarrollo sostenible.
     El escándalo internacional dirigido por ese tipo de ONG ya le ocurrió a la industria azucarera nacional, en donde se afectó la imagen de sus inversionistas por la falta de inversión social en las condiciones de vida de sus braceros. Actualmente una parte de esa industria ha estado invirtiendo recursos en mejorar esas condiciones como parte de su nueva visión de responsabilidad social y ambiental.
Con la conciencia ambiental que se está desarrollando en la actualidad, la creciente población de dominicanos ambientalmente conscientes no comprarán cemento de esa fábrica que será conocida como destructora de un ecosistema tan frágil como Los Haitises. Y les exigirán a los promotores de torres de apartamentos que el edificio que ellos compren para vivir esté libre de ese cemento dañino al ambiente.
     Y lo que es peor, esos dominicanos conscientes del ambiente no van a preferir los productos que origina la riqueza con la que esos inversionistas van a financiar el daño a Los Haitises. Así, decidirán dejar de consumir sus marcas de aceites comestibles, de pasta de tomate, de leche importada, de comprar el periódico que editan, de no ver el canal de televisión que tienen y llegarán a repudiar la empresa de construcción que a esos inversionistas le ha costado muchos años de trabajo y esfuerzo desarrollar.
     Todo el actual patrimonio de esos inversionistas está en riesgo por invertir en una planta colocada en un lugar equivocado. La zona de amortiguamiento de Los Haitises en donde estará esta cementera, anteriormente era parte del bosque húmedo y fue disminuido por la depredación del hombre en la zona. Por lo que es puramente circunstancial que su ubicación no esté dentro de los límites legales del Parque.
     En este siglo 21, la decisión de inversión no es solamente basada en la racionalidad económica y en cumplir la legislación, sino también en principios de responsabilidad social corporativa que aseguren que el negocio no le haga daño a la sociedad. El impacto negativo de esa inversión al ambiente de Los Haitises atenta al desarrollo sostenible de toda la sociedad dominicana, particularmente la del Cibao, gran beneficiaria de las lluvias que producen Los Haitises.
     La zona de Los Haitises contribuye a las precipitaciones en la Cordillera Central y áreas del Cibao. En este parque se registran precipitaciones anuales de 2000 mm. La alta humedad de ese bosque natural produce nubes cargadas que luego son recogidas por los vientos alisios que vienen del Este y las distribuye en las zonas donde nacen nuestros principales ríos, incluyendo el Yaque del Norte. Para que ustedes tengan una idea de la dimensión del daño, la operación de esa cementera atenta contra la ecología del país, de igual manera como si otra similar se instalara en el Amazonas, otra gran fábrica de lluvias del planeta.
     El parque Los Haitises, además de sus valores ecológicos y paisajísticos, constituye uno de los más importantes acuíferos del país. La porosidad de sus rocas de caliza coralina junto con las altas precipitaciones permite la acumulación de grandes cantidades de agua en su subsuelo que constituyen una gran reserva para la región, la capital y el país.
     La Secretaría de Medio Ambiente tenía a la mano decenas de argumentos para negar el permiso. Desde considerar el daño a la producción de lluvias de la isla hasta decidir solo dar permisos ambientales en esa zona a proyectos verdes que aumenten la ecología de la zona y nunca a un proyecto destructor. Es conocido que el primer equipo de esa Secretaría que evaluó el proyecto dio una recomendación negativa y que un segundo equipo dio una resolución complaciente para la justificación del Ministerio, quien tenía meses con el expediente en sus manos.
La mejor decisión de los inversionistas de ese proyecto es detener esa construcción ahora que están tiempo y mudar su cementera a otra zona, para que el cemento que produzca no nazca con el hándicap permanente de ser un destructor del ambiente de Los Haitises. Esta sería una desastrosa consecuencia para el marketing de la nueva marca de cemento y la recuperación del capital invertido.